Infidelidad

Siempre ha habido esta pequeña interrogante del por qué la gente es infiel; lo hemos visto en películas, libros, tal vez en nuestra familia y, probablemente, en nuestro círculo social. Sin embargo, a pesar de esa traición amorosa, existe un trasfondo que te puede ayudar para comprender a tu pareja infiel.

Y para saber todo ello, se tiene que saber las bases de todo este enigma.

También agrego un link a un podcast para aquellos ocupados que no pueden leer este artículo:

Infidelidad

¿Qué es la infidelidad?

La infidelidad es la ruptura de un compromiso, matrimonio, noviazgo o unión libre, de permanecer confiables el uno al otro en relación de pareja. Además, la infidelidad es un abuso o mal uso de la confianza que se ha depositado el uno en el otro en una relación. Una infidelidad destruye todo, tu relación y más que nada, a los individuos implicados.

¿Razones por las cuales somos infieles?

En un ámbito científico

Para darle una explicación científica a la infidelidad, es importante mencionar que los descubrimientos que se citan son herramientas para profundizar en el tema y, éste aún está abierto para continuar explorando más causas del por qué.

En la psicología

La psicología evolutiva nos dice que el ser humano tiene la capacidad de enamorarse, pero no para siempre y que, por ámbitos culturales, sociales, biológicos y químicos, es “normal” cometer adulterio y/o estar insatisfecho con tu pareja. Una parte de la teoría evolutiva (Romero-Palencia, 2008) afirma que el ser humano cuenta con tres premisas comprobadas en diversas partes del mundo:

“[…] los hombres poseen un mayor deseo de variedad sexual de parejas que las mujeres; éstas requieren más tiempo que los hombres para consentir un intercambio sexual; los hombres buscan en mayor medida que las mujeres varias relaciones a corto plazo”.

En la biología y antropología

En el libro Anatomía del amor de Helen Fisher, hace un gran análisis y formula que desde una perspectiva biológica y darwiniana los hombres están más interesados en reproducirse para poder heredar su genética a las siguientes generaciones, sin embargo, para la mujer no sucede lo mismo, porque ellas pueden engendrar un hijo cada vez que tienen el coito, es decir, las mujeres están menos motivadas biológicamente.

EI antropólogo Donald Symons propone que estas diferencias en las “psicologías sexuales” de hombres y mujeres provienen desde nuestros antepasados, para cuyas sociedades importaba más la caza y recolección de frutos que cualquier otra cosa. En aquellos tiempos los hombres gustaban más de la variedad sexual hacia las mujeres, de tal manera que procrearon más hijos y enriquecieron sus linajes genéticos. En conclusión, para los hombres era una gran ventaja genética la infidelidad. Las féminas de aquel tiempo tenían también sus objetivos para relacionarse con los hombres, uno de ellos y el más importante era conseguir un hombre que las protegiera y que les asegurara una vida sin hambre. Aquella mujer que buscara variedad sexual corría el peligro de ser abandonada y contaba con la mayor probabilidad de morir o sólo procreaban menos, pues para esos tiempos, los hombres eran los únicos que podían tener la dicha de ser infieles sin ser mal vistos.

De esto resulta que el hombre podía ser un “don Juan” y la mujer una sumisa. Es por ello por lo que en la actualidad sorprende mucho cuando una mujer es infiel y no el hombre.

En la química / bioquímica

En la química, hay algunos animales como los cisnes, gansos y lobos, para los que existe una hormona llamada vasopresina o “péptido de la fidelidad”. Ésta provoca que, después del encuentro sexual, permanezcan juntos en cada ciclo de reproducción. El fallecimiento de su pareja lleva a estos animales al suicidio o a una vida en soledad. Por otro lado, aunque los humanos secretamos esta hormona, no lo hacemos en cantidad suficiente y de manera constante, lo cual deja abierta una posible búsqueda para otra u otras parejas. Las civilizaciones monogámicas, como la nuestra, lo son con base en las relaciones intelectuales, no bioquímicas. La religión, la moral, las leyes y, sobre todo, la inteligencia ayuda a mantenernos con la misma pareja toda la vida, lo cual nos revela que la vida en pareja es un arduo ejercicio intelectual.

Ya sabiendo todo lo que la ciencia nos ha donado para saber el motivo por el cual los humanos somos infieles, queda la siguiente incógnita: ¿Quién busca más la variedad sexual, los hombres o las mujeres? Aquí hago uso de lo que nos dice el libro La anatomía del amor (Fisher, 1994) “La explicación que humildemente propongo es que durante la larga historia de nuestra evolución la mayoría de los machos buscaron tener aventuras a fin de diseminar sus genes, mientras que las hembras desarrollaron dos estrategias alternativas: algunas eligieron ser relativamente fieles a un solo hombre para poder sacarle múltiples beneficios; otras prefirieron involucrarse en el sexo clandestino con diversos hombres a fin de sacarles beneficios a todos. Este panorama coincide a grandes rasgos con la creencia del vulgo: el hombre es el donjuán por naturaleza; la mujer, en cambio, es una santa o una ramera”.

En un ámbito filosófico

Hablar del amor en un sentido filosófico es muy bonito, como dirían, puedes echarte a volar para expresar todos tus sentimientos. Sin embargo, encontrar filósofos que hayan hablado del amor, está un poco difícil pues, como sabrán a la mayoría de los filósofos, tanto modernos como los clásicos, nunca se les dio el amor. Ejemplos claros de estos eran Nietzsche y, Schopenhauer, quienes siempre huían de las mujeres cuando se insinuaban. Otro ejemplo es Camus, que nunca fue fiel a pesar de estar casado y tener hijos. Sin embargo, quisiera retomar a un filósofo moderno que se dio la tarea de escribir un poco de la infidelidad por ambos bandos, el filósofo es Arthur Schopenhauer.

Conociendo un poco de la vida de Schopenhauer

Arthur era muy cerrado, siempre estaba aislado con sus pensamientos y no tenía muchos amigos, pero, siempre contaba con el apoyo de su mamá. Por causalidad, su padre falleció cuando él era joven, por lo que creció con su propia idea de ser él el hombre de la casa. Cuando su madre conocía a alguien más, Arthur se las ingeniaba para correrlo, así sucedió hasta que su madre se hartó, le dio dinero y le pidió que se fuera de su vida. Ésta fue la condición en la que creció Arthur y tal vez, eso mismo hizo que se detonara en él el odio hacia muchas mujeres.

En el libro “el amor y otras pasiones”


En una obra de él (Schopenhauer, 1818), el filósofo alemán reconoce que toda inclinación amorosa procede del instinto natural de los sexos. Además, hace mención de que “el amor” alcanza su más alto poderío cuando la voluntad individual se transforma en voluntad de la especie. Al ser así, las orientaciones eróticas se transforman en dar a la luz a la voluntad de vivir o uno-inconsciente. Por lo tanto, los principios que constituyen el fundamento de la actividad sexual humana están basados en que los individuos se unan por los impulsos irracionales de la voluntad y no por las sensaciones del amor sentimental.
La voluntad se vuelve una necedad salvaje para tener el coito. Schopenhauer concibe la vida como una tragedia (el clásico ciclo de la voluntad, que empieza por el placer, el tedio y luego la muerte).
Arthur afirma que las mujeres son la “trampa” que la especie necesita para reproducirse. Detrás de cada mujer se esconde una madre que, de manera inconsciente, apoyará al ciclo de la voluntad de cada hombre que conozca. También agrega que el amor en el varón es inconstante, pues en el momento en que ya ha obtenido placer, disminuye la fuerza; en cambio, en la mujer crece a partir de ese instante. Esto es consecuencia de la selección natural, porque se busca que la especie se acerque a la perfección genética.

Por último, Schopenhauer afirma que la infidelidad está permitida para el varón por la naturaleza; sin embargo, la mujer, por el instinto maternal, permanece fiel, puesto que el instinto maternal le obliga a reservar a su familia. Por deducción, afirma que la fidelidad en el matrimonio es artificial (fidelidad que es artificial en el varón y natural en la mujer). Por esta razón la infidelidad en la mujer es insoportable.

¿Qué consecuencias hay al ser infiel?

Alguien que fue víctima de una infidelidad experimenta muchos sentimientos con efectos negativos como el abandono, la traición, o enojo. Ahora piensa en la desconsideración hacia alguien que le había prometido mucho y dio muy poco.

En la inercia de sufrir una infidelidad, lo más común que haría la otra persona es terminar con la relación, agregando que la persona que sufrió eso, tiene ahora una cierta incertidumbre hacia la confianza que le pueda otorgar a sus parejas futuras. Surge también ese odio y resentimiento hacia la otra persona, que muy difícilmente puede superarlo. También puede existir la posibilidad de que, en la relación, se den cuenta que realmente no iba a funcionar y haces las paces para la ruptura y buscas que no haya peleas futuras. Pero te has preguntado ¿qué consecuencias pueden existir para quien es infiel?

Podemos decir que los infieles pueden obtener la ruptura permanente o la ruptura temporal, es decir, después de haber discutido arduamente por qué fue infiel, puede ocurrir que la otra persona nunca lo perdone y jamás volver a estar en una relación con el infiel, o que todo quede como un pequeño “tiempo” para la relación y luego se discuta si continuar o no; en ese “tiempo” el infiel puede hacer dos cosas: arrepentirse por haber hecho y no volver a hacerlo jamás o seguir en su camino sin ningún remordimiento. Queda en conciencia de cada uno qué camino tomar.

¿Reflexión?

Al final de este trabajo, tengo dos reflexiones, la primera es una cita y la segunda un consejo.

Encontré una muy buena reflexión sobre el tema la infidelidad y por lo que me queda con esta:

“El cerebro, considerado como el órgano sexual más importante, pues ahí se produce increíbles reacciones bioquímicas en el proceso del enamoramiento, debe hacer acto de presencia para preservar la relación que en un momento volvió estúpidamente locas a las neuronas, y convertirlo en un acto de intelecto y voluntad. Por último, si involucrar a la razón y a la voluntad no es suficiente, no queda otro camino que buscar quién reviva la alquimia corporal y comience nuevamente la compulsión de éxtasis y tormento.” (Flores Rosales, 2008).

Aconsejo a las personas quienes han sufrido una infidelidad es de que no se culpen si es que les fueron infiel, como podrán ver a lo largo de este trabajo, la infidelidad está en la naturaleza del ser, y eso es algo que nunca podremos quitar, sin embargo podemos controlar nuestros impulsos y no dar un paso en falso. Ahora para las personas infieles, les recomiendo que piensen dos veces antes de cometer adulterio, recuerden que los que salen heridos no son ustedes.


Referencias:

Centro R&A Psicólogos. R&A Psicólogos. Retrieved Enero 29, 2020, from https://www.ryapsicologos.net/salud-y-trastornos-mentales/infidelidad-definicion-causas

Fisher, H. (1994). La anatomía del amor. Barcelona: Anagrama.

Flores Rosales, G. (2008). La fórmula química del amor. Revista Digital Universitaria: volumen 9 número 11.

Herrera Mijangos, S. N. (n.d.). Universidad autónoma del estado de Hidalgo. Retrieved Enero 29, 2020, from https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/atotonilco/n1/e3.html

Romero-Palencia, Á. (2008). Propuesta de un Modelo Bio-Psico-Socio-Cultural de Infidelidad Sexual y Emocional en Hombres y Mujeres. Revista Psicología Iberoamericana, Universidad Iberoamericana, 14-21.

Schopenhauer, A. (1818). El amor y otras pasiones. Editorial Libsa.

Silvero, J. M. (2009, Febrero 14). Última Hora. Retrieved Enero 30, 2020, from https://www.ultimahora.com/el-amor-segun-schopenhauer-n196330.html

Yalom, I. (2005). Un año con Schopenhauer. HarperCollins.

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