Profesor Delfino
En toda mi vida he pasado por etapas en las que elegía una carrera por personas que influyeron mis ideas.
La primer etapa la tuve en un período de primaria y secundaria, en esos entonces se estaba poniendo muy de moda YouTube y más que nada los youtubers. En un día de ocio en la primaria, unos compañeros ponen a un tal “Werevertumorro”, un según “comediante”, que lo único que hacía era dar sus propias ideas sobre un tema y hacerlas graciosas. En fin, él pudo conmigo, quiero decir que desde la primaria hasta la fecha sigo viendo su contenido y sigo disfrutando de ello como si fuera la primera vez que lo veo… Es ahí en donde se me ocurre la excelentes idea de estudiar comunicación, pero para mi sorpresa, después de contarle a mi madre me dijo: tú no vas a estudiar eso. Yo en mi necedad, me abrí un canal de Youtube y que empiezo a subir muchos vídeos, unos eran haciendo retos, otros eran como el contenido de Werevertumorro u otros eran vídeos de viajes con mis amigos. Haber hecho todo eso no me llenó, es más, me sentía muy presionado para tratar de sacar un nuevo vídeo cada semana, tanto que mejor dejé de hacerlo y quedó en un olvido todo mi canal. Preferí que quedara como un momento de impulso.
De ahí entré a la prepa e iba ampliando mis horizontes, y más cuando llegué a tener un curso decente de química, me iba bien y sin esforzarme tanto, entonces creí que mi camino podría estar allí, en química. Decidí estudiar químico farmacobiólogo (QFB), le conté a mi madre y esta vez no hubo una respuesta ni negativa ni tampoco positiva, sólo mencionó que eso estudia una vecina que tengo.
Cuando iba a mediados del bachillerato seguía pensando en ser QFB, pero a la vez no lo pensaba.
Hasta que llegó la clase de física impartida por el profesor Delfino y quedé muy enamorado, de la materia. Cada día esperaba que tuviera esa materia para seguir poniendo a prueba mis conocimientos básicos de matemáticas y emplearlos allí. Además de que él tenía una forma muy agradable de querer enseñar e igual, siempre se interesó por nuestras vidas no como los maestros promedios a quienes sólo les importa dar su clase y ya.
Olimpiada de física
Luego, mi maestro mencionó algo llamado “Olimpiada de física” y me preguntó si quería participar, en ese momento mi respuesta fue positiva, pero, a la vez estaba nervioso porque iba a competir con otros estudiantes muy dedicados a esa materia. Pasó el tiempo y convencí a mi mejor amigo de participar e igual a otros compañeros, el caso es que estudiábamos en recesos e incluso los sábados, a veces sólo era para contar simples chismes de la prepa.
Hasta que llegó el día oficial de la olimpiada. Les juro que estaba muy nervioso como si después de hacer el examen pasará algo muy feo y no fue así. Se apuraron a calificar y tuvieron los resultados en una o dos horas. Mi maestro para ese entonces estaba con una sonrisa, sabía que nos fue bien; yo, sin embargo, seguía muy nervioso (por cierto, yo soy muy nervioso, desde segundo de primaria). Dieron los resultados y ni el tercer lugar ni en el segundo habían mencionado a alguien de mis compañeros y yo para recoger su reconocimiento, hasta que llegó el primer lugar y sí, lo que se imaginan, me mencionaron a mí, yo era el primer lugar y también fui el primero en toda la historia de la prepa en tener un reconocimiento en física.
De ahí en fuera, me iba muy bien de manera social, familiar y educativa, y más porque escalé hasta el nivel estatal y ya no pude seguir avanzando. Sin embargo, fue lo mejor para mí, representar a mi escuela y que ellos depositaran la confianza de que podía llegar más y más lejos.
Ahora ya estaba seguro de qué estudiar, y era física.
Lectura / El Tecnológico
Ya estaba seguro de estudiar física en cuarto semestre de prepa, sin embargo, cuando le mencioné eso a mi madre me dijo “te morirás de hambre, escoge otra carrera”. Realmente me decepcionó mucho ello. Ahora tenía la tarea de encontrar algo que me gustara y que me quisiera especializar en ello, empero, no encontré nada. Hasta que mi padrastro mencionó de estudiar medicina, esa idea no se me hizo desagradable, bastante tiempo de mi vida llegué a pasarlo en el hospital así que podía ser una gran idea para estudiar. Le conté eso a mi madre y ella se puso contenta, para mí fue suficiente ese gesto.
¿Ahora qué pasaba? Era el único raro que estaba en el área de exactas y que iba a presentar para la carrera de médico cirujano, mi justificación era “es que las matemáticas me van a ayudar en el examen, por eso estoy en exactas” cuando la respuesta era en realidad: me encanta esa área y quiero disfrutarla hasta mi último minuto.
De ahí conocí una bonita materia llamada filosofía II, impartida por un gran profesor, el maestro Daniel. Por primera vez él hizo que leyera obligatoriamente un libro, cosa que nunca me habían encargado en toda mi vida, y así es: yo no leía casi.
El libro que nos encargó se llamó El día en que Nietzsche lloró al principio me costó tomarle ritmo, era inconstante en la lectura, hasta que poco a poco me di cuenta que yo no estaba consumiendo el libro, el libro me consumía a mí, tanto fue así que terminé de leer el libro antes de tiempo y tan fascinado estaba que quería leer más sobre ese autor. El maestro Daniel le gustaba hacernos preguntas y responderlas con lo que sabemos de la vida, es decir, que ninguna respuesta era mala ni buena, sólo eran más adecuadas que otras, cosa que a mí me encantaba y poco a poco me desenvolvía más en contestar cosas triviales en la filosofía. Tanto fue que quería estudiar filosofía, aunque antes de mencionárselo a mi madre me imaginé su respuesta y entonces decidí estudiar filosofía de una manera indirecta, leyendo a todos los filósofos conocidos y los no muy conocidos, para luego escribir pensamientos sobre la vida, mi vida y hasta la fecha lo he cumplido.
Pasó el tiempo hasta que presenté el examen de ingreso a la universidad y dieron los resultados.
¡Alegría! No quedé en medicina, ja ja. Mi madre estaba decepcionada porque era el único en la familia en no quedar en la universidad en su primera vez, sin embargo, eso no me importaba, estaba contento de que no iba a estudiar algo que no quería o al menos no estaba alentado a estudiarlo. Tenía otra oportunidad para estudiar lo que quería, física.
¿Ahora qué pasaba? Me tenía que esperar un año para que abrieran de nuevo la convocatoria, lo único que me quedaba era trabajar, pero no, mi madre quiso que yo estudiara algo por lo mientras y en dónde aún quedaban abiertas las inscripciones era en el tecnológico de Xalapa, por lo cual escogí una ingeniería que no me desagradara mucho y fue así cómo elegí ingeniería bioquímica.
Al principio de ese semestre había un ambiente muy pesado, pues ahí estaban la mayoría de los rechazados de la UV, casi nadie quería estar ahí y se metieron allí sólo por querer estudiar algo. Fue, en su totalidad, un ambiente hecho especialmente para mí. El primer semestre sólo fue para rectificar que mis conocimientos de cálculo y de química, es decir, para garantizar que fueran los adecuados para el nivel de la carrera, pero de ahí nada relevante, hasta que en la materia de “Fundamentos de la investigación” pidieron hacer entre un ensayo científico y una pequeña investigación, nunca supe qué hice en realidad, sin embargo, quise que ese trabajo no fuera un trabajo común. Me di la tarea de investigar “¿Cómo nos enamoramos de una forma química?”. El trabajo me cautivó y más porque en esos tiempos yo estaba enamorado me quedaba muy bien todo y podía comprender los porqués de algunas de mis acciones dentro del noviazgo.
Rebeldía
¡Por fin! Ya habían salido las convocatorias para el examen de ingreso a la universidad, ya se acercaba el día en donde cambiaría algo grande en mi vida. En el momento de escoger la carrera aún me preguntaba si poner medicina o física, mi familia quería medicina, pero yo quería física, entonces en un momento de impulso marqué física y cerré la laptop.
Mi madre no se había dado cuenta de ello, ella creía que iba a presentar para medicina, hasta que un día se detuvo a revisar la ficha del examen y ¡boom! FÍSICA. Me imagino que ella no se lo podía creer, sólo me vio de reojo y siguió con sus cosas, en ese momento yo me moría de risa y a la vez de miedo.
El tiempo transcurrió y llegaron los resultados, tanto como la primera vez que presenté para mi examen como en la segunda, mi mejor amigo presentó conmigo y en ambos, él no quedó e igual yo, no había quedado en física, sin embargo, analicé la situación y le vi la pequeña chispa de esperanza, podía quedar por recorrimiento y estudiar lo que tanto quería.
Pero el período del recorrimiento fue muy largo, me peleé con mi madre porque yo no quería continuar en la ingeniería, aún defendía a física, yo no quería ser alguien arrepentido y de alguna manera infeliz, tanto que mi madre y yo no nos hablábamos en ese período. Mi pequeña chispa de esperanza demostró que yo estaba en lo correcto y ahora estudio física, estoy en 4to semestre de la carrera y estoy muy satisfecho de haber peleado hasta conseguirlo.
Transmitir el mensaje
Con la lectura, aprendí que la vida de todas las personas es una mina de oro, viven cosas que nunca podríamos vivir, y la única manera de conseguir esa experiencia es con la comunicación.
Comunicar mi vida, es para mí, una ayuda para quienes sufren de lo mismo; a quienes no dejan estudiar lo que quieren porque tal vez no tenga futuro o simplemente se van a morir de hambre.
Me volví creyente de que si algo te gusta tú sabrás de qué manera vivir en cuestión económica, pues si te gusta te podrás volver un experto, y la comunidad siempre necesita un experto en algo.
Más vale batallar para que nunca estés arrepentido, que vivir una vida sin sentido.
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