Cuarentena

Estoy en casa desde el 20 de marzo, literalmente no he salido para divertirme o para hacer algo recreativo, a lo mucho he salido al supermercado que está cerca de mi casa y al Oxxo. Sin embargo no estoy harto de estar encerrado, aunque ustedes no crean, estar encerrado me ha ayudado a conocerme más, odiar a la gente con quien convivo, dejar descansar los vicios y amar aún más a mi perro. Ah y odiar a varios maestros.

No crean literalmente la palabra odiar, quiero decir «estar extremadamente irritado» con mi familia quienes son con los que convivo. Digo esto porque he tenido más en cuenta el apoyar a cada rato a cada miembro de mi familia en lo que necesitan y si yo necesito algo, me condicionan, lo hacen a regañadientes, etc. Es decir, no estoy siendo pagado de manera equitativa con los quehaceres. Más porque me he puesto un tanto más disciplinado. Al ver que mi familia es algo indisciplinada entro en un gran choque, me quejo hasta por los codos (obviamente me quejo en mi mente), eso es lo único que no aguanto al estar encerrado.

Dejar descansar los vicios, yo soy o era (aún no lo sé) alguien que tomaba cada fin de semana, reuniones, fiestas o simplemente para ver unos cuantos partidos (¡Arriba el Cruz Azul!), ese tipo de tomador era o soy.
Cuando empezó la cuarentena me fui comprando un six de cervezas cada semana, eso me duró sólo tres semanas, y eso porque ya no tenía casi dinero. Ahora ya tengo dinero y, afortunadamente, no me he comprado nada de alcohol desde entonces.
Con respecto a los cigarros, desde que empezó la cuarentena sólo me he comprado una cajetilla, es más, sólo he consumido media cajetilla.
Todo lo anterior me da a pensar que posiblemente no sea un bebedor social, que el interactuar con personas o ir a la escuela me genera muchos nervios, ansías y estrés, lo cual hace que fume más de lo necesario (una cajetilla aproximadamente cada semana).

Qué injusto es cuando te exigen más de lo que te dan, ¿no creen? Eso me está pasando con la escuela en este momento. Maestros que apenas lo son, puede ser de lo más gacho y la vez no. Ahorita he sufrido por dos materias (discreción) de las cuales las imparte un mismo profesor y de verdad se mancha con lo que pide, les juro que no enseña como él cree, deja unos ejercicios en el examen que te exprimen hasta dejarte un dolor de cabeza. No sé si es porque en mi carrera siempre se da eso de los «ejercicios – desafío», pero me rompe los huevos. Aunque, por el otro lado me ha ido bien con las otras cuatro materias, he aprendido mucho, más de lo que tal vez hubiera aprendido de manera presencial, de eso estoy orgulloso de mí, ya que en todas las materias he sido autodidacta, en unas se me da mal, pero en la mayoría bien.

Amar a mi perro más de lo que ya lo hago. Es un buen sentimiento eso saben, amar de manera intensa con la incógnita de si la otra persona, en este caso, ser vivo lo hace igual que tú. Ya nos llevamos mejor, no se escapa cuando lo saco a pasear y lo más importante, convivo todo el tiempo que no lo hice cuando él era más pequeño igual que yo.

Todo lo anterior me dice que me he conocido mejor, tiempo a solas es lo que necesita alguien para saber si está bien anímicamente, que su estabilidad emocional no se desmorone por alguien más.

Esta cuarentena ha hecho tanto sufrimiento como alegría a muchos.

Escrito el 26 de abril de 2020


Temo decirles que he salido de casa varias veces, todo con el fin de echar la «reta» con los de mi colonia, básicamente vivo cerca (a cuatro casas) de una cancha. Ahórrense los comentarios de «por qué no te quedas en casas» y todos los que estén derivados a esa extirpe. Esto lo menciono no por presumir o por hacerlos enfurecer, sino porque pude ver algo muy lindo y significativo para mi vida.

En mi colonia todos nos llevamos (los de mi edad) hemos jugado mucho tiempo juntos, creo que desde que tengo 12 años hemos jugado de todo. Y bueno, en esta cuarentena no iba a ser la excepción, yo no salía porque mi madre me ponía unas caras muy feas y era aguantar su carácter después de la acción que haría, así que me evitaba todo ello. Hasta que, harto de no poder salir, empecé a correr a las 21:00 horas en la cancha de por mi casa, no podía no hacer ejercicio, ya que si no lo hago me estreso muy fácil y sería vivir el día a día de una manera muy pesada, necesito hacer ejercicio unas dos o tres veces por semana para estar relajado. Mi madre me regañaba por hacer eso, sin embargo ella entendía que no estaba haciendo nada malo y no estaba cerca de ningún riesgo, entonces aproveché de la situación y seguí corriendo, con el tiempo mi madre se me unió y ahora corríamos juntos. Semanas después me empiezan a invitar a jugar fútbol, sin embargo no aceptaba porque era estar en contacto con mucha gente. Más semanas después acepté y eché la reta de mi vida (esto fue hace 2 semanas de la fecha en que les escribo), no se imaginan cuánto reí y cuánto sudé, ya sentía muy relajado, algo que quería hacer desde hace mucho tiempo.
[ Nota: Antes de toda la pandemia, yo jugaba fútbol o hacía ejercicio con la misma frecuencia ya mencionada. ]
Estaba tan buena la reta que transeúntes que pasaban por ahí se nos unieron y eso lo hizo mejor. Hasta que, un chico que estaba trabajando (con ello me refiero a que, en Xalapa, hay mucha gente que vende muebles de madera, y cuando no los puede transportar con facilidad (vehículo) , los llevan a pata y con un diablito, sin embargo, este chico lo traía sin diablito, es decir, estaba cargando la base de una cama como si fuera una mochila) , se nos acercó y nos gritó que si podía jugar y le dijimos que sí, se fue de mi equipo y ocupó la posición de portero (OJO: me quedé más sorprendido ya que este chico no traía tenis ni zapatos, traía unos «crocs» y lo pongo entre comillas porque estaban casi desechos, sin embargo eso no impidió que se divirtiera un rato con nosotros). La verdad paró muy bien, tanto que ganamos la reta. Al final, nos despedimos, él también lo hizo pero nos dijo «¿mañana van a echar también la reta?» le dijimos que sí y nos contestó «entonces mañana vengo».

Al día siguiente yo no podía caminar ja ja, estaba muy embarado, entonces no lo pude ver, y en las retas siguientes ya no lo llegué a ver.

Les comparto mi reflexión…

Dependiendo de cada país, se sufre económicamente, México es un gran ejemplo de ello, me imagino que este chico, a pesar de tener aproximadamente 16 años, ya trabaja desde más pequeño, esto con el simple motivo de querer sobrevivir económicamente. Yo entiendo muy bien la importancia económica, sin embargo, cuando haces eso, la gente tiende a no ser feliz, a privar muchos de sus sueños, y claro, todo lo dejan como un sueño.
Me encanto ver que alguien como él, se pudo divertir al menos un rato jugando con nosotros y olvidar todos sus pesares.

Espero volver a ver a este chico.

Escrito el 06 de junio de 2020

Deja un comentario