¿Mejor amigo?

En este momento, leyendo esta entrada, les pido que se pregunten ¿tienen un mejor amigo?, ¿cómo es que saben que es su mejor amigo, él o ella que ha hecho por ustedes para darle ese papel tan importante en su vida, les han dado lo que les corresponde? Y ahora, pregúntense lo siguiente ¿y ustedes que han hecho por aquella persona que llaman mejor amigo, le han dado lo que corresponde, ustedes son también su mejor amigo?

Son preguntas muy difíciles, tanto que dudo que la respuesta pueda ser inmediata, realmente no sabemos si de verdad lo es o no. Lo que sí podemos decir es de que es nuestro amigo y lo queremos mucho.

Ahora, si tu respuesta a la primer pregunta fue «no», okay, entonces tengo entendido que ningún ser humano ha tenido el gran prestigio de ser o querer ser tu mejor amigo. Pero, ¿tú has considerado al menos un ser vivo como tu amigo?.

Después de esa pregunta no quisiera una respuesta, más bien, quisiera que escucharas mi respuesta.

En lo que me respecta, no puedo decir que tengo un mejor amigo, puedo decir que tengo un montón de amigos, fieles, leales, amistosos y demás, pero no te tengo la certeza que alguien sea el mejor, es más, para mí es algo egoísta considerar a alguien más valioso para ti, sólo porque se ha comportado bien contigo. Respondiendo lo anterior, paso en seguida con la pregunta «¿tú has considerado al menos un ser vivo como tu amigo?» y mi respuesta es sí.

Mucha gente lo que necesita en esta en vida es ser escuchada, y sólo eso. Ese es mi caso. No me gustan seguir los consejos de los demás ya que me gusta aprender por mí, es decir, no quisiera un manual de cómo sobrellevar mi vida (ojo, que todos los consejos no son malos, algunos sí los tomo, sin embargo en decisiones que necesitan de mi inteligencia emocional las quiero hacer yo).

¿Cuándo me di cuenta de todo esto? Bueno, todo fue cuando mi perro «Luthor» falleció. Era un gran Dobermann muy bello, leal y cariñoso, defendía a su compañero Nano (mi actual perro – amigo) de los perros callejeros que quisieran hacerle daño, muy obediente y juguetón, siempre queriendo jugar. Yo era el encargado de darle de comer en la mañana y en la noche, así que yo podía ser el primero que le daba los buenos días y el último que le daba las buenas noches. Pero todo tiene que pasar.

Hubo una noche en la que no recuerdo qué hacía, pero el caso es de que subí de manera muy breve a darle de comer, sin embargo Luthor quería jugar un poco, yo le dije «hoy no Luthor, estoy ocupado, mañana sin falta» le aventé su hueso de juguete y me fui. Al día siguiente subí muy emocionado por jugar con él, tanto que abrí lentamente la puerta para no despertarlo y darle un susto, sin embargo, después de hacer los básicos ruidos cuando sirves croquetas en una cacerola no veía ninguna mutación de él, me preocupé y fui a verlo inmediatamente, Luthor estaba muerto. Estaba tan impresionado que no lloré (tenía unos 16 años en ese entonces), le grité a mi padrastro para que viniera a verlo y a ver si pudiera hacer algo, pero no.
Después enterramos a Luthor en el terreno que está en frente de nuestra casa y lo que más me dolió y lo que por fin me produjo un mar de lágrimas fue cuando mi padrastro me pidió que le trajera su hueso de juguete para que se fuera feliz, eso ha sido lo que más me pesó en lo poco que llevo de mi vida, se me hizo eterno esa transición de ir por su hueso y bajarlo al terreno, en el camino derramé muchas lágrimas y, también, en las siguientes semanas.

Perdonen la mala calidad, es una foto de más de 6 años.

Desde entonces no me gusta mencionar la historia de mi perro Luthor, es de las historias que más me pesa contar.

Después de Luthor, aprendí que un perrito no es un esclavo de nosotros, tampoco un show ni mucho menos accesorio. Aprendí que cualquier animal debe de ser bien querido, y a partir de allí, he llevado la mejor relación con mi actual perrito, Nano, mi mejor amigo.
Tanto que lo he involucrado en la vida de los demás que viven conmigo, mi familia, ellos no ven de buena forma un animal, lo ven (veían) como un accesorio más de la casa. Tanto que por fin pude que Nano apareciera en una foto familiar…

Cumpleaños de mi abuelita, diciembre 2019.

Nano ya es un perrito viejo, en el próximo mes cumple 11 años de estar con nosotros, y bueno, él ha sido el motivo por el cual me voy rápido a mi casa después de la universidad; me he dado cuenta que la da miedo estar solo y bueno, trataré de darle los mejores años de su vida en este poco tiempo que estará conmigo.

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