Ética

Un buen libro, y más por parte de un judío no tan judío. Spinoza quien dudaba rotundamente de lo escritos en las biblias, por ser alguien quien dudaba y reflexionaba de todo, luego exiliado por, tal vez, tener razón. Al igual es quien ha dado un Dios famoso, denominado «el Dios de Spinoza», que por cierto lo debieron conocer porque Albert Einstein algunas vez dijo «Yo creo en el Dios de Spinoza», es por ello y más que se virilizó.

Ahora bien, en el libro «Ética» consta de 5 apartados (según mi edición y editorial je je), De Dios, De la naturaleza y del origen del alma, Del origen y de la naturaleza de las afecciones, De la servidumbre del hombre o de la fuerza de las afecciones, y Del poder del entendimiento o de la libertad del hombre.
Les juro que este libro de Spinoza parece cualquier libro de cálculo formal, puras proposiciones, corolarios, escolio y claro, acompañados con sus respectivas demostraciones ja ja.

Realmente no está tan largo como varios libros de filosofía, al igual, no es difícil de digerir, es un libro sencillo y por lo mismo de las demostraciones y escolio es más fácil de entender el porqué de esos pensamientos, no te lo dice como un «yo creo» te lo dice como un «es esto».

Frases para que te animes a leer este bello libro:

  1. Por consiguiente, todo está determinado por la necesidad de la naturaleza divina, no solamente de existir, sino también de existir y de producir algún efecto de cierta manera, y no hay nada contingente.
  2. Entiendo por voluntad la facultad de negar o de afirmar, no el deseo; es decir la facultad con la que el alma afirma o niega que una cosa es verdadera o falsa, pero no el deseo con el que el alama apetece las cosas o las tiene aversión.
  3. Si los hombres no supiera por experiencia que muchas veces nos arrepentimos de nuestras acciones, y que a menudo, cuando estamos dominados por afecciones contrarias, vemos lo mejor y hacemos lo peor, nada les impediría creer que todas nuestras acciones son libres.
  4. Nadie puede desear poseer la beatitud, obrar bien y vivir bien, sin desear al propio tiempo ser, obrar y vivir, es decir, existir en el acto.
  5. Si el cuerpo humano ha sido afectado una vez por cuerpos exteriores, podrá considerar el alma esos cuerpos, aunque no existan y no estén presentes, como si lo estuvieran.

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