Otra obra del gran Goethe, aunque no se le compara a mis Penas del joven Werther, en mi opinión.
Esta vez les traigo un comentario crítico hecho por mí hace un año aproximadamente, espero que les agrade.
El matrimonio, importante desde antaño, Goethe pone en duda sobre qué tanta efectividad tiene cuando no es correspondido, es decir, qué tan importante será un vínculo conyugal a un sentimiento tan profundo como lo es el amor. Subrayando que Goethe fue uno de los escritores más importantes del romanticismo y alguien con gran influencia en lo que es/era su país, Alemania.
La obra empieza con una familia en donde sólo es un matrimonio, Eduardo y Carlota, con una hija llamada Luciana, viviendo en un castillo y sin sufrir por problemas económicos. Había tanta paz y huecos en el castillo que en su premura decidieron invitar a vivir un pequeña señorita, Otilia, conocida por parte de la esposa, y al capitán (luego siendo el comandante al paso de la novela) conocido por parte del esposo. Siendo esta invitación una bendición y desdicha, dependiendo la perspectiva del personaje. Con el paso del tiempo Eduardo se enamora de Otilia y Carlota tiene encuentros pasionales con el capitán. El capitán deja el castillo, un evento importante para Carlota, que le ayudó darse cuenta de las intenciones de su esposo con Otilia. Tomando cartas sobre el asunto, Carlota amenaza a Eduardo con devolver a Otilia al "Instituto", temeroso, Eduardo pide que ella se quede y él parte hacia cualquier otro lugar donde no esté su enamorada.
Pasados varios meses se enteran que Carlota está embarazada por parte de Eduardo y Otilia entra en desesperación al enterarse que Eduardo está en la guerra, imaginándose lo peor para su enamorado. Al término de la obra, Eduardo tiene su último encuentro con Otilia después de largos meses, Otilia no esperaba encontrarse con él. Al verlo, ella fue en contra de su voluntad y pidió a Eduardo que reflexione todo lo ocurrido, todo esto pasó cuando Otilia tenía en sus brazos al hijo de Eduardo. Finalizando ese encuentro, Otilia en su desdicha tiene problemas con el bote del cual se transporta para atravesar el lago y el pequeño hijo de Eduardo y Carlota cae al lago, cuando Otilia reaccionó fue muy tarde, el pequeño ya no vivía. Otilia sufrió una temporada de depresión en la que su hambruna le arrebató su vida, y, tratando de comprender a Goethe, Eduardo, aún no creyendo esto, ve los recuerdos que vivió con ella, sufre de un paro al corazón, dando así fin a tan trágica novela.
Analizando su obra, nos podemos percatar que tiene una prosa muy ampulosa, de tal forma que complica su lectura para cualquier lector del siglo XXI. Empero, ayuda a conocer las palabras arcaícas de nuestra lengua y podemos apoyarnos en este para nutrir nuestro vocabulario. Otro enigma encontrado en la obra fue, que al paso de la novela, no te percatabas cuando algo importante sucedía, es decir, un acotecimiento
relevante dentro de la novela pasaba en alrededor de una o dos oraciones. Al parecer Goethe no le daba tanta importancia al suspenso, sino sólo al desarrollo de esta obra. Algo no visto en la actualidad y difícil de consumir. Un ejemplo de este enigma, fue en la muerte de Eduardo y Otilia, donde sólo le dió un párrafo a Eduardo y una página a la de Otilia. Cosa que desanima al lector por no haberle dado seguimiento a algo trascendental de la novela. Sin embargo, te hace vivir algo que pocas veces podrás disfrutar en cualquier lectura romántica, lo cual da un toque mágico a toda la obra y a la vez, la hace única en su género. Goethe hace de esta obra una buena referecia a lo que era los tiempos de antaño, lleno de ademanes y costumbres con clase, dándote una íncreible degustación de aquella época. Y no sólo el ambiente fue decorado con ese toque, sino también la forma de comunicarse cada personaje, comentarios y palabras con gran clase. A sabiendas que en épocas anteriores hablaban con propiedad y estilo ampuloso.
Con respecto a los personajes, Eduardo te da una típica inseguridad de la cual necesita el permiso para hacer cosas a su propia voluntad y Otilia le dió esa seguridad. Otilia un personaje el cual no tiene tantos diálogos con el primer libro, sin embargo, en el segundo tuvo la mayoría de protagonismo y gran seguridad por parte de ella cosa que espantó a varios personajes dentro de la obra. Carlota, alguien considerada como egoísta y mente cerrada, tratando de manipular todo alrededor suyo para conveniencia propia. Y un último personaje principal con poca y a la vez bastante participación en la obra, un personaje que tuvo un papel estático, el capitán, donde en el primer libro se pensaba que él iba a tener algo serio con Carlota y en el segundo libro convirtiéndose en un extraño. Realmente se disfrutó mucho de cada papel de los personajes principales. Sin embargo, hubo personajes secundarios salidos de la nada, como lo fue Nanni y Luciana. Nanni alguien que tuvo de objetivo principal robarse las últimas páginas del segundo libro y Luciana, personaje que, siendo mencionado al principio del primer libro y teniendo por fin un papel en el segundo libro, convirtiéndose en la niña odiosa y mimada por parte de la mamá (Otilia). En vez de nombrarlos como personajes secundarios, me atrevería a decir que son personajes relleno, pues, no tienen ninguna importancia dentro de la obra, nada trascendental y considerable.
Finalmente, una novela con su bajas y sus altas, con su momentos de una obra clásica y una obra rara, se disfrutó mucho y a pesar de varios años transcurridos desde la obra más destacada por parte de Goethe, "las penas del joven Werther", siguió conservando esa esencia única de él, en donde no puedes comparar ninguna obra con las de él e incluso no puedes comparar sus obras con sus propias obras.
A pesar de ser muy difícil de digerir la obra. Ésta es completamente útil y recomendable para aquellos quienes siempre estamos enamorados e incluso para los no enamorados.