Yo, el gato

Este es un libro fuera de lo común para mí, es un libro escrito por un japones que, si les soy sincero, ha sido un gran libro para mí, así que se lo recomiendo para esta cuarentena.

El libro empieza algo raro y por ello me confundió, pero bueno, empieza con que el gato de al menos dos meses se da a la aventura después de haber sufrido algo de tiempo con hambre y bajo lluvias, por lo cual en su aventura conoce un hogar muy bello para él, es la casa de un maestro, su futuro amo. El gato no era muy querido y más porque en aquellos tiempos aún comían gatos los japoneses ja ja. Pero al ver su perseverancia, el maestro, lo adopta de manera indirecta, tanto que la mayoría de veces dormía en la casa y comía allí también.

Su amo sufría de dispepsia, entonces el gato siempre veía los delirios y soluciones caseras que el maestro tenía, que ninguna le ayudó.

Básicamente, el libro trata de las reflexiones sobre las personas que le rodean, en este caso, el maestro, la esposa, sus hijas y los amigos del maestro. Entre todos estos personajes existe una gran historia y muchos problemas que intentan resolver cada uno con su punto de vista.

Unos de los temas que más me gustó fue de por qué en un futuro los matrimonios dejarán de existir, por qué no es bueno estar con mujeres (no se alteren, no soy misógino o algo parecido, sólo que en la filosofía muchas veces tratan de ello y por ello me fue curioso), etc.

Frases para que te animes a leer este bello libro:

  1. Si todo hubiera sido como ellas lo deseaban, yo habría tenido graves problemas. Todavía no he tenido la experiencia de estar muerto y no puedo decir si me habría agradado o no. Como amaneció muy frío, el otro día me acurruqué sobre el recipiente donde se guarda el carbón medio usado.
    Fue muy agradable sentir el calorcito. Pero la criada no vio que yo estaba allí y tapó el recipiente. Me estremezco de recordar la agonía que sufrí. Según Shirokun, la gata blanca que vive enfrente, uno muere si esa agonía continúa un poco más de tiempo. No me quejaría si hubiera tomado el lugar de Mikeko, pero uno no puede morir sin sufrir este tipo de agonía y con franqueza no deseo morir sólo para favorecer a alguien.
  2. Dios merecería toda nuestra admiración si hubiera logrado crear humanos indistinguibles unos de otros, si cada uno mostrara las mismas facciones, como tantas máscaras de la mujer gorda sacadas del mismo molde. La omnipotencia de Dios, por ese hecho, hubiera quedado demostrada. La situación actual, en que Dios permitió que exista el sol toda clase de rostros distintos, podía tomarse como una prueba de sus limitaciones como creador.
  3. Me opongo a esa vil premonición. Opino que no hay nada más loable que el amor y la belleza. Gracias a ellos nos consolamos, nos perfeccionamos y llegamos a la felicidad. Gracias a esos dones expresamos nuestros sentimientos sin restricción y gracias a ellos nuestro carácter puede adquirir nobleza y refinamiento. ¡Qué importa si uno nació aquí o en Tombuctú! Amor y belleza continuarán como guías perennes de los seres humanos. Cuando se revela hoy, el amor lo hace con la relación entre un esposo y su esposa; y la belleza lo puede hacer con la poesía o la música. Ambas son las más altas expresiones de lo humano. Mientras nuestra especie habite el planeta, ni arte ni amor caducarán.

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