Lo que pudieron ser mis otras vidas

Desde pequeños, vamos creciendo a la par de adquirir y mejorar nuevas habilidades, lo cual nos hace pensar qué posible futuro nos depara con todo esto.

¿Futbolista?

De pequeños, cuando no tenemos a familiares quienes seguir como un ejemplo de vida entonces empezamos a observar en todo nuestro entorno y en la mayoría de los casos la escuela entra. En mi caso, desde el kínder yo era muy deportivo, siempre en el recreo jugábamos fútbol a veces con una pelota de plástico u otras con una botella, el caso era hacer deporte y divertirse. No nada más fue en el kínder, sino en primaria y secundaria también.
En primaria cambió toda la cosa, ahora ya jugábamos siempre con pelota de plástico incluso había tipos de plásticos, los buenos eran los que iban muy rápido y pesaban un poco. Entonces ya jugaba todos los días, pero ahora había un problema grave, me desgastaba los tenis y los zapatos muy rápido tanto que mi mamá me regañaba por no apreciar lo que me compraba, además de que no podía darme el lujo de comprar calzado a cada rato, entonces ya no jugaba tan intenso, sólo corría un poco y pateaba lo que pudiera. Realmente era muy talentoso en el fútbol, imagínense, hacer un gol de chilena contra los de 5to grado mientras que yo estaba en 4to, cuando lo metí todos me felicitaron, incluso los del equipo contrario y más porque su portero era de los mejores de la escuela, realmente fue muy lindo esos momentos, inclusive cuando me abrí la frente en la escuela, (me rompí un vaso sanguíneo) después de los puntos, yo seguía jugando sin ningún miedo; imagínense un niño con un gran pedazo de gaza en la frente, con un poco de sangre, jugando fútbol ¿muy loco, no?
También, por lo mismo de no desgastar los tenis, cuando jugaba fútbol con Pablo allá en «Xalapa 2000», me iba en chanclas para no ser regañado por mi madre, mis amigos siempre me preguntaban que por qué hacía eso, yo siempre les respondía con un «es que se me olvidó ponerme los tenis» cuando la realidad era otra. Pero de verdad que estaba muy loco porque, a pesar de traer chanclas, jugaba como si tuviera los mejores tenis para fútbol, incluso estando un estacionamiento (así es, jugábamos en un estacionamiento) lleno de piedras me barría ja ja, siempre traía las rodillas y codos raspados.
En la primaria, el maestro de educación física siempre me invitaba al equipo de la escuela, pero tenía que entrenar con el equipo en horas extraordinarias (algo muy lógico, pero difícil de comprender para mí y más por la edad), cosa que no podía ya que no había nadie que me llevara a la escuela y bueno, tampoco tenía unos tenis específicos para fútbol entonces con mucha más razón no podía ir.
Nota: en mi vida de kinder y primaria siempre fui en un transporte escolar, mi madre no podía llevarme a la escuela ni tampoco recogerme, y mi padre no podía porque trabajaba en las noches, entonces nadie podía hacer nada, por lo cual, nunca le conté a mis padres de mis habilidades ni de las recomendaciones del maestro de educación física.

Empero, todo cambió cuando me cambié de casa, en vez de vivir en «Xalapa 2000» me fui a vivir al «Sumidero», eso sucedió cuando yo tenía unos 10 años y bueno, todo cambió porque vivo a lado de un campo deportivo (así es, desde los 10 años vivo en el sumidero) y allí hice bastantes amigos de todas las edades, al igual, gané mi primer torneo infantil, el equipo si no mal recuerdo se llamaba «Los maruchans» ja ja, el nombre es porque nos patrocinaba el que administra el campo deportivo llamado «Nicolás» pero apodado «El maruchan». Pero antes de llegar a ese torneo y ganarlo, por fin tuve mis primeros tenis para fútbol y ya pude entrenar como cualquier chico que está aprendiendo cualquier deporte.

Ahora pasamos a la secundaria, bendita secundaria. Yo fui a una que estaba cerca de mi casa, entonces me olvidé del transporte escolar; era algo que no me gustaba, les contaré que siempre he sido mamón con los olores ja ja, entonces en una combi y lleno de niños que sudamos muchísimo, eso hacía que oliera muy feo, además de que eran muy pesados los otros niños, más los de secundaria, como casi siempre pasa, se sentían los grandes y por ello nos pegaban a los más chicos.
En la secundaria ya tenía más libertad, por fin podía ir en los fines de semana a partidos de varias canchas locales y por ello mejoré en mi rendimiento, sin embargo me pasó algo, jugando una «cáscara» en la cancha de por mi casa, me accidenté (justamente un día antes de que «se acabara el mundo» es decir, el 20 de diciembre del 2012) y me abrí otra vez la frente, pero esta vez fue entre las cejas, realmente no fue muy grave sólo goteé un poco, pero sí estaba levemente profunda, después de estar en el lapso de recuperación, dejé de jugar fútbol por un año, y cuando quise regresar a jugarlo ya no me sentía igual; siempre pensé que tenía un «toque» para ese deporte, pero después de ello, nunca más lo volví a tener.
A veces cuando juego siento que lo vuelvo a tener, pero sólo es por un instante.
Desde entonces dejé ese sueño que la mayoría de niños mexicanos tienen cuando son pequeños, el ser futbolista. Tal vez si de pequeño hubiera sido un poco más agradecido económicamente y que alguien pudiera hacerse responsable de mí en los entrenamientos, tal vez hubiera podido jugar en ligas, pero no lo fue así y ahora estoy sentado desde mi cuarto contándoles esta posible vida.

¿Ser youtuber?

Para querer ser algo en la vida, primero nos fijamos en la vida de los demás, en este caso me fijé en la vida de «Werevertumorro», realmente me encantaba tratar de ser como él, hacer reír a los demás.
A él lo conocí por primera vez en sexto de primaria, tenía aproximadamente 12 años y junto con varios de mis compañeros de la escuela veíamos sus vídeos, ¡caray! Era de lo mejor.
Recuerdo bien que cuando Werevertumorro vino a Xalapa yo estaba en el primer año de secundaria y «desafortunadamente» iba en el turno vespertino y saben a qué hora iba a ser el show de él ¿?. Exacto en la tarde, yo quería faltar a la escuela e ir a su show, pero mi madre me dijo que no, y que no debía faltar a la escuela por ello, sin embargo, mi tío se lo encontró en un antro (el mismo día del evento) y le pidió un autógrafo para mí, desde entonces lo conservo, esperando algún día conocerlo y pedirle una foto.

Este autógrafo tiene más de 8 años.

Bueno ese no era el caso, sólo era para que entraran en contexto de lo importante que es para mí Werevertumorro, me hizo feliz y me sacó muchas carcajadas, y por él, quise hacer lo mismo, crear un canal de YouTube y subir vídeoblogs, Y lo intenté, tanto que subí muchos vídeos (eran más de 30, pero he borrado uno que otro), siempre traté de ser constante con un vídeoblog por semana, pero a veces te cansas de que no avance como tú quisieras, por lo cual, dejé de subir contenido.
Les dejo mi canal je je (Carlos2.0)
Desde entonces dejé ese sueño, el ser un youtuber famoso, incluso pensaba estudiar «comunicación» ja ja. Tal vez, si le hubiera echado más ganas al contenido y no hubiera desistido, entonces mi vida hubiera sido diferente, pero no lo fue así y ahora estoy sentado desde mi cuarto contándoles esta posible vida.

¿Ser médico?

Aunque ustedes no lo crean, en la etapa de elegir la carrera para la universidad y que me negaran la opción de ser físico (¿Cómo llegué a física?), me mentalicé para ver el lado bueno a la posible carrera que tendría. Me vi en el campo de la psiquiatría, realmente no me veía en otro lado ja ja, creo que era lo que más me llamaba la atención y más por el hecho de leer bastantes libros de Irvin Yalom, me encantó el hecho de ayudar a la gente con tan sólo hablar (tranquilos, sé que hay más cosas que hace el psiquiátrico, pero eso es lo más relevante para mí). Desde entonces he creído que las palabras son unas armas muy poderosas al igual que debemos de tener cuidado con ellas, para con los otros y para con nosotros.
Pero al pelear por mi actual carrera, dejé de lado ese sueño de ser médico.

Tal vez, si le hubiera echado más ganas al examen de admisión a la universidad hubiera podido estudiar medicina y eso hubiera cambiado todo, pero no lo fue así y ahora estoy sentado desde mi cuarto contándoles esta posible vida.

Ser físico

Todo lo anterior pudo ser una gran aventura para mi vida, pero no lo fue así y ahora estoy sentado desde mi cuarto contándoles estas posibles vidas.
Contándoles que estoy estudiando lo que quería estudiar desde hace años, contándoles que tal vez debes pelear un poco más para cumplir cualquier meta o sueño que tengas y que a lo mejor el camino que pensaste que pudiste haber tomado, no era el indicado para ti.
Y siempre recuerden que «las cosas pasan por algo».

Ahora me toca pensar si de verdad me quiero dedicar a la investigación, trabajar para una empresa o ser un buen maestro, pero eso será dentro de unos años, cuando sea más maduro, tenga más conocimientos y cuando me enfrente a otro reto de gran relevancia, llamado «la vida laboral».

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