Si les soy sincero, de este libro esperaba mucho, no por el hecho de que fuera escrito por Camus, sino porque mucha gente en mi vida lo mencionaba, incluso lo mencionaron en la serie de «Merlí», entonces yo creí que este libro fuera fácil de digerir así como sus otras obras. Pero no fue así.
Realmente el título está un poco demás ya que, el mito lo escribe en tres o cuatro páginas, y todo lo demás, unas más de 100 páginas, son conceptos e ideas de Camus, que una que otra menciona al mito.
Eso sí, después del mito se vuelve un poco difícil de entender, sin embargo hay cosas claras y otras turbias, por lo cual ya no escribiré y ustedes juzguen lo que puedan entender o aprender de las siguientes frases.
También, ya casi al término del libro, Camus de manera sorprendente (sorprendente porque nunca lo vi en alguna de sus obras) cita muchas novelas de las cuales él quiere hacer análisis, una ya fue mencionada en este blog, que es «El castillo» de Kafka, menciona a otros autores al parecer rusos, sin embargo, no he tenido el placer de aún no leerlos.
Frases para que te anime a leer este bello libro:
1. Ahora puedo abordar la noción de suicidio. Ya se ha advertido qué solución se le puede dar. En este punto el problema se invierte. Se trataba anteriormente de saber si la vida debía tener sentido para vivirla. Por el contrario, aquí parece que se viviría mejor si no la tuviera. Vivir una experiencia o un destino es aceptarla plenamente. Ahora bien, no se vivirá ese destino sabiéndolo absurdo, si no se hace todo por mantenerlo ante uno manifestado por la conciencia. Negar uno de los términos de la oposición de la que vive es escapar de él. Abolir la rebeldía consciente es eludir el problema. Así se traslada el tema de la revolución permanente a la experiencia individual. Vivir es hacer vivir lo absurdo. Hacerlo vivir es, ante todo, observarlo.
2. La divina disponibilidad del condenado a muerte, ante quien se abren las puertas de la prisión por cierta pequeña alba, ese increíble desinterés con respecto de todo, salvo a la flama pura de la vida, manifiestan que la muerte y lo absurdo son los principios de la única libertad razonable: la que un corazón humano puede experimentar y vivir.
3. Dejo a Sísifo abajo de la montaña. Siempre se vuelve a encontrar su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y eleva a las rocas. Él también considera que todo está bien. Ese universo desde ahora sin dueño no le parece ni estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esa piedra, cada destello mineral de esa montaña plena de noche forma un mundo por sí solo. El esfuerzo mismo para alcanzar la cima basta para colmar un corazón de hombre. Hay que imaginar feliz a Sísifo.